Carlos Enríquez

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Carlos Enríquez  (Las Villas, 1900-La Habana, 1957)


Estudios no concluidos en un breve curso de verano en una academia de Pennsylvania. Estados Unidos.

Pertenece, cronológica y artísticamente, a la primera generación de artistas modernos. A partir del año 1935 empieza a definir su nueva orientación plástica, nacida del reencuentro con el paisaje de su niñez, sus habitantes, la vida pueblerina y campesina, sus tradiciones y leyendas, ingredientes todos que, procesados y fundidos a través de su experiencia europea, desembocan en un estilo inconfundible y una enunciación teórica propia. Este insospechado surgimiento de un criollismo vanguardista es uno de los productos más auténticos de la modernidad insular. A partir de 1936 el pintor lo llamaría «romancero guajiro». De este romancero salieron clásicos como Rey de los campos de Cuba, El rapto de las mulatas, Paisaje con caballos salvajes o Paisaje criollo. Nacidos de vivencias o anhelos íntimos, pues algunos de los protagonistas pictóricos o literarios de Carlos Enríquez son una especie de alter ego del artista, o por circunstancias sociales agónicas que le provocaron algunas de sus respuestas más penetrantes, sus cuadros expresan su tiempo histórico y, a la vez, lo superan, proyectados hacia un tiempo sin límites.

Regresa a Cuba en 1925 y se une a la labor de renovación pictórica con una destacada participación en la Exposición de Arte Nuevo de 1927. En 1930 presenta su primera exposición personal. Se traslada a Europa, y cuando regresa, en 1934, se incorpora febrilmente al curso de la pintura cubana en un especial momento de entusiasmo, integración y madurez.